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Si preguntáramos a un grupo de personas cuál es el sentimiento más fuerte capaz de unir a los seres humanos, no cabe duda que la palabra amor pasaría inexorablemente por sus mentes.
Así es. Es que una gran parte de nuestras vidas necesita sí o sí de esta pulsión para poder crecer y seguir adelante. Lo anterior es motivo suficiente para comprender porqué el amor tiene un papel tan importante en las artes en general y en el séptimo arte en particular.
El amor y la pasión han inspirado innumerables historias que el cine supo contar de manera inolvidable. Es incluso muy difícil encontrar por allí una película que no tenga en su argumento algún relato romántico dando vueltas.
Hay obras que hicieron delirar a varias generaciones con sus efluvios amorosos y que en el mejor de los casos llegaron a ser verdaderas fuentes de inspiración para los espectadores.
¿Quién no recuerda acaso los encuentros entre Julia Roberts y Richard Gere en Mujer Bonita (1990)?. ¿Aquel amor imposible pero intenso que vivieron Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, al borde del Titanic (1997)? ¿O la escena en que Patrick Swayze abraza a Demi Moore mientras ella modela una pieza de cerámica en Ghost, la sombra del amor (1990)?
Podríamos dar muchos ejemplos como éstos, no sin antes mencionar cómo se fue manifestando el amor en el cine desde sus comienzos.
Chispitas de amor
En un principio fueron los besos castos y las miradas insinuantes. Luego surgió la osadía de los besos apasionados y deseables que dejaban al espectador con ganas de ver cada vez más.
Películas como Casablanca (1942) dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Ingrid Bergman y Humphrey Bogart y Lo que el viento se llevó (1939), son dos hitos del cine mundial que reflejan perfectamente la temática amorosa. Tan es así que ambas lideran el ranking (primer y segundo puesto respectivamente) del American Film Institute (AFI), selección de las mejores películas románticas de la historia del cine norteamericano.
Otros filmes de la década del 60’ para enamorase son: Amor sin barreras (1961), musical basado en Romeo y Julieta de Shakespeare, Vacaciones En Roma (1953) Desayuno con diamantes (1961) y la exitosísima Dr Zhivago (1965) obra de extensa duración protagonizada por Omar Sharif, Julie Christie y Geraldine Chaplin. Cuenta la historia de un médico/poeta que se enamora de dos mujeres en la etapa de transición del imperio ruso hacia el régimen comunista. Una joya de la época dorada de Hollywood.
En la lista tampoco pueden faltar: Love Story (1970) de Arthur Hiller; relato de un romance fatídico entre un joven adinerado y una mujer de clase media a quienes no sólo los separan la desaprobación de la familia de él, sino también la muerte de la joven a causa de una enfermedad terminal; y la francesa Un hombre y Una mujer (1966) de Claude Lelouch, que trata sobre la relación entre una viuda y un viudo que se animan a experimentar lo que creían muerto en ellos. Fue un gran éxito de crítica y público en todo el mundo.De Romeos y Julietas
El 1968 se estrenó Romeo y Julieta de Franco Zefirelli, tal vez una de las adaptaciones más vistas de la obra de Shakespeare. Con una trama que toca nuestra fibra más íntima, da la sensación de que esta historia fuese la madre de muchas otras historias de amor que hemos visto o leído. Sucede que es un relato de carácter universal donde se hallan presentes cuestiones tan inherentes al ser humano como la pasión, el encuentro y desencuentro, lo imposible, la pretensión de unión eterna y la sublimación de los sentimientos, todo en nombre de un tema tan recurrente pero necesario como el amor.
Aproximándonos más en el tiempo, el cineasta Baz Lurhmann realizó una versión vanguardista de Romeo y Julieta (1996), protagonizada por Claire Danes y Leonardo Di Caprio, con una marcada estética de videoclip, que dejó perplejo a más de uno.
El cine mexicano también creó una linda adaptación, Amarte Duele (2002) de Fernando Sariñana. Película que genera un proceso de identificación ineludible de los espectadores con los personajes que aman y sufren al ritmo de un contexto caótico que no les concede libertad de elección.
Luego se realizó la celebrada Shakespeare apasionado (199de John Madden. Si bien no se basa en la obra del dramaturgo inglés, cuenta las peripecias literarias y amorosas del joven escritor, quien durante el proceso de creación de su obra cumbre: Romeo y Julieta, se enamora de una de sus actrices, logrando terminar el relato y consumar su amor.
¿Final triste o final feliz?
Son muchos los que se quejan de la proliferación de películas románticas que tratan el amor con demasiada superficialidad o sin la profundidad que éste merece, o los que piensan que las obras del género son todas iguales. Sin embargo, pocos pueden resistirse a la tentación que provocan estos relatos.
Como hemos visto, existen numerosos ejemplos de películas en las se trata el tema de manera inteligente, con sensibilidad y sin caer en el tan repudiado melodrama.
Para seguir con el recorrido, por un lado, podemos mencionar algunas obras de carácter dramático como Los puentes de Madison (1995) dirigida y protagonizada por Clint Eastwood con la brillante actuación de Meryl Streep; un amor repentino que llega para romper con la rutina y perdura a pesar del tiempo y la distancia. Recordemos que esta actriz ya nos había deleitado junto a Robert Redford en África Mía (1985), donde se aborda el romanticismo desde la madurez y el carácter altivo de sus personajes.
Ambas películas muestran relaciones complejas, en las que los amantes se separan por causas personales o circunstancias externas como sucede también en Diario de una pasión (2004) de Nick Cassavetes, en la que dos jóvenes que se aman con vehemencia, se distancian por diferencias sociales y situaciones del contexto (SG Mundial).
Retornando a nuestro continente, cabe nombrar aquí a otro filme mexicano Como agua para Chocolate (1992), película con marcados toques de realismo mágico, basada en la novela de Laura Esquivel, que brinda una visión idealista sobre el alcance del verdadero amor; y a la argentina Nueces para el amor (2000), de Alberto Lecchi, historia que transcurre durante la época de la dictadura hasta el advenimiento de la democracia (1976-1983).Por otro lado, se encuentran las comedias románticas, que si bien suelen ser las más atacadas por el tratamiento que se hace del amor de pareja en ellas, hay películas que realmente vale la pena ver y que además ofrecen final feliz para el goce pleno de los espectadores.
Orgullo y Prejuicio (2005) es una de ellas. Situada en Inglaterra a finales del siglo XVIII y basada en la novela más popular de Jane Austen (1775-1817), resulta una obra exquisita que hace morir de amor a cualquiera, aunque el beso esperado nos haga rogar hasta el final.
De las más actuales podemos destacar producciones nacionales como ¿Quién dice que es fácil? (2006) con Diego Peretti y Carolina Peleritti, historia de polos opuestos que vencen las diferencias y forman una hermosa familia; Elsa & Fred (2005) interpretada por China Zorrilla y Manuel Alexandre, maravilloso relato de dos vidas que se encuentran al final del camino; y las norteamericanas :El Descanso (2006), historias de amor que nacen paralelamente pero en diferentes lugares, con excelentes actuaciones de Cameron Diaz, Kate Winslet, Jude Law y Jack Black; y Letra y música (2007) con Hugh Grant y Drew Barrymore, filme en el que la música une a los personajes no sólo para crear, sino para compartir sus vidas para siempre. Todas con adorable broche de oro.Para concluir, mencionamos a la brillante Secretos del Diván (2005) con Meryl Streep y Uma Thurman y Durmiendo con mi ex (2006), protagonizada por Vince Vaughn y Jennifer Aniston. Estos filmes se animan a tocar con humor temas tan difíciles como las relaciones de pareja, la convivencia y los problemas que puede acarrear la diferencia generacional cuando ésta se hace presente entre dos personas que se enamoran. Eso sí, ninguna de las dos terminan como quisiéramos, puesto que se ajustan bastante a la realidad, como un espejo que nos refleja con sorprendente similitud.
Al parecer, las películas de amor dicen mucho de nosotros mismos y eso es motivo de fuerte atracción. Por eso… a seguir amando, a seguir soñando, tanto en la realidad como en el cine.
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soy romantica y vivo de sueños irrealizables desgraciadamente
Comentario por olinda ramirez de bayona 16 Septiembre, 2007 @ 12: 29 amya ps tio ahi te va uno
Comentario por deyvi luis 26 Septiembre, 2007 @ 2: 35 pmya ps tio ahi te va uno
Comentario por deyvi luis 26 Septiembre, 2007 @ 2: 35 pm