El Espejo Pintado


La ilusión de querer cambiar al mundo
11 Noviembre, 2008, 12: 04 pm
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¿Quién no pensó alguna vez en cambiar al mundo? ¿Al menos en una ínfima parte? Seguramente muchos de nosotros hemos reflexionado más de una vez sobre las injusticias que en él tienen lugar. Sobre cosas que quisiéramos cambiar, para que cada persona de este planeta posea los mismos derechos y tenga acceso a las mismas oportunidades, para que no exista la pobreza, la esclavitud, el hambre, la miseria, y, por sobretodo, para que desaparezca lo que genera este círculo decadente: las grandes diferencias sociales marcadas por el hombre y el sistema que ha creado, cuya naturaleza despiadada perjudica a millones y beneficia a muy pocos.


Es probable que, al menos en algún momento de nuestras vidas, hayamos tenido un pensamiento rebelde que nos llevó a manifestarnos  en contra de las normas y reglas establecidas en la sociedad  y el aparente orden imperante. Es precisamente esto, lo que les ocurre a los personajes  principales del filme alemán, Los Edukadores. 
Se trata de un grupo de jóvenes díscolos, de fuertes convicciones, que siente la necesidad de luchar  contra los flagelos sociales producidos por el sistema capitalista, la mercantilización de la sociedad y la globalización de la economía y el consumo, que dejan como consecuencia, muchos más excluídos que integrados.
Un día, Jule, novia de Peter, se ve obligada a dejar repentinamente el departamento que alquila, a pesar de haber pagado la renta que debía. La cancelación de la deuda no resulta suficiente para el dueño del edificio, y la echa a la calle, argumentando que la misma tuvo lugar después de seis meses de insistencia. Por lo tanto, Jule se queda sin lugar para vivir y Peter la invita a alojarse junto a él y su compañero y amigo, Jan. Jule acepta, pero sus problemas no terminan allí. A raíz de un accidente que tuvo con su auto,  contrajo una deuda de 100 mil euros, lo que cuesta el rodado del millonario a quien chocó. Por ese motivo queda condenada a trabajar toda su vida para subsanar el error, mientras que, para el millonario, esa suma de dinero no representa ni una cuarta parte de su fortuna.
Ambas situaciones son el detonante para que Jule se una a Peter y a Jan, en una actividad clandestina de rebeldía, que los muchachos venían haciendo desde hacía ya un tiempo: atacar las grandes mansiones de gente excesivamente rica, dejando mensajes temerarios, que los obligara a reflexionar sobre su condición.
La riqueza de esta película dirigida por el talentoso austríaco Hans Weingartner, radica en sus diálogos profundos y en la complejidad de sus personajes muy bien construidos en todos los aspectos. Aunque encarnan una rebeldía posmoderna, fuera de contexto, son lo suficientemente convincentes como para que el espectador se crea esa intensa mímesis que tienen con los ideales revolucionarios, tan característicos y fuertemente arraigados en la juventud de los años  60’ y 70’.
Ese idealismo de los personajes, que termina siendo respetado hasta por el antagonista secundario del filme, puesto que el primero es el mismo Sistema que los oprime, se contrapone de alguna manera, con la visión del director y/o de su guionista, Katrina Held, quienes despliegan hacia el final de la historia, cierto desencanto y resignación, reforzados con la difundida frase: “algunas personas nunca cambian” que termina siendo, en parte, el epílogo de la historia.
La fotografía del filme, que por momentos vira al azul, resalta la hostilidad del contexto que parece comerse a los personajes. La música de Andreas Wodrasehke también aporta lo suyo, aunque no deja de ser un recurso más bien complementario del relato.
En pocas palabras, nos encontramos frente a una excelente obra del nuevo cine alemán, que intenta despertar conciencias adormecidas e invita a la necesaria reflexión.
 
Título original  DIE FETTEN JARE SIND VORBEI
Título en español: “Los Educadores”
Director: HANS WEINGARTNER 
Idioma  ALEMÁN
Guión: KATHARINA HELD/HANS WEINGARTNER 
Fotografía: MATTHIAS SCHELLENBERG/ DANIELA KNAPP 
Montaje: DIRK OETELSHOVEN/ANDREAS WODRASCHKE 
Música: ANDREAS WODRASCHKE 
Productores: HANS WEINGARTNER/ANTONIN SVOBODA 
Año  2004
Duración  126’ 
Formato  1’85


1 comentario por mucho
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Es verdad.
Llega un punto de nuestro cuento de hadas que queremos sea realidad, que sea más que una simple ficción y un deseo más.
Menos pobreza y hambre, menos odio y muertes sin sentido, menos terror y más amor.
¿qué se puede hacer?
¿cambiar uno mismo?
Uno trata de ser el mejor humano que puede, ayudar a los que lorequieren, servir a la comunidad, ser un buen hijo, un buen esposo, un buen amigo, ser un buen padre.
Pero no es suficiente nunca para los demás, no lo es. Siempre se quiere más y más, y cuando das lo mejor de ti, te abofetean. No generalizo la situación, pero en si la naturaleza del humano es ser egoista y codiciar más de loque tiene o lo que le falta sin ser necesario.
Pero también el hombre tiene la naturaleza de la paz y la esperanza. somos duales, imperfectos y a la vez perfectos, ¿como se puede luchar contra esa naturaleza? ¿cómo sacar lo mejor de nosotros?

comentario por Alice




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